El respeto al difunto no comienza en la ceremonia: comienza en el momento en que el cuerpo llega a la funeraria. Desde ese instante, la institución tiene la responsabilidad de preservar la dignidad de quien se ha ido. Pero ¿qué sucede cuando los sistemas fallan? ¿Cuándo la funeraria no se da cuenta de que algo fundamental está roto?
Una familia asistió al funeral de un ser querido en Baytown con la expectativa de un espacio de duelo tranquilo. Pero apenas traspasaron la puerta principal, el olor fue innegable. Algo estaba muy mal. Al investigar, descubrieron que el aire acondicionado se había roto durante la noche anterior. El cuerpo había pasado horas sin refrigeración adecuada. La funeraria, lejos de disculparse o explicar cómo sucedió, respondió con una excusa que sonó a negligencia pura.
«No se esperaban a tanta gente en el segundo día del servicio. ¡Pero puedes oler literalmente al difunto tan pronto como entras por la puerta principal! ¿Qué clase de lugar trata así a las personas? Sin remordimiento, sin cuidado. No fueron respetuosos con el cuerpo en absoluto.» — r C, sobre Guillen Baytown Funeral Home
Esto refleja un problema fundamental: la falta de sistemas redundantes para emergencias. Antes de elegir, pregunta: ¿Qué protocolos tienen para fallas de equipos? ¿Hay sistemas de respaldo? ¿Cómo se comunica una emergencia a la familia? Una funeraria responsable siempre tiene un plan B.