Diana Salinas y su familia pasaron por una situación similar en el mismo lugar. Su experiencia resalta cómo el trato del personal puede amplificar el dolor en momentos ya devastadores. Un mes después del velatorio de su tío en Garland TX, Diana aún reflexionaba sobre cómo los empleados no solo fueron rígidos con las normas, sino directamente hostiles.
La promesa inicial era clara: todos tendrían oportunidad de ver al difunto, en una fila ordenada, uno a uno. Pero la ejecución fue apresurada y sin compasión. Los amigos que viajaron para dar el último adiós apenas tuvieron tiempo de estar presentes. Y cuando llegó el momento del cierre —esa última despedida personal— la frialdad fue notoria.
"They had the decency to scream at my uncle's wife and have an attitude when she is going through hard times. When it was time to say goodbye one of the staff members was extremely rude when I was saying my last goodbye to my uncle and she got close to where I was. She did a facial expression and pointed towards the back door." — Diana Salinas, sobre Pilar Funeral Home
Cuando hables con una funeraria, escucha cómo responden a preguntas sobre el proceso de despedida. ¿Entienden que cada minuto es valioso? ¿Su tono refleja sensibilidad, o perciben esto como una transacción? Las funerarias deberían facilitar el duelo, no convertirse en otra fuente de estrés. Pregunta también si hay opciones para extender tiempo si es necesario.