Cuando acabas de perder a un ser querido, tu padre está destrozado y tu mente es un caos, lo último que necesitas es frialdad. Melissa A Griffin y su familia aprendieron esto de manera dura. Después de la inesperada muerte de su madre, buscaban una funeraria que les diera espacio para sus emociones.
Una llamada telefónica a altas horas de la noche fue atendida por Brittany, quien fue paciente y amable. Pero la conversación en persona fue diferente. Cuando el personal no tiene paciencia con un padre llorando, o te dice que mires sus reseñas de Google en lugar de escucharte, el duelo se vuelve más pesado. Melissa lo recuerda así:
«Keith tiene cero paciencia y parecía tan frío. Cuando mi papá cuestionó las cosas, Keith sacó su teléfono y dijo 'mira mis reseñas de Google, estamos muy bien clasificados'. Mi mamá acababa de morir, ¿por qué nos pedías que miraras tus reseñas de Google?»
Después de esa experiencia, la familia eligió otro lugar. El personal de una funeraria debe recordar que estás en el peor día de tu vida. Si se frustran o te presionan, todo lo que deberían ser—pacientes, empáticos, profesionales—se desmorona.
Antes de decidir: habla con el personal, observa cómo te escuchan. Si te presionan o no responden con empatía ante tus emociones, confía en ese instinto. Mereces a alguien que entienda que este es un día muy diferente para ti.