Cuando entierra a su familia, espera más que un servicio económico. Espera dignidad. Espera que le traten como a un ser humano en duelo, no como un cliente de segunda categoría. En Corsicana, la familia de Charles envió a su sobrina Brenda a Griffin-Roughton, y lo que vivieron no fue un servicio funerario: fue una lección de cómo NO tratar a las familias en duelo.
La funeraria Corsicana TX que Charles describe no vio familias; vio ingresos. Los pobres no merecían tienda en el cementerio—la colocaron tan lejos que los abuelos no pudieron caminar. Se negaron a permitir una procesión ordenada, dejando que algunos perdieran el camino y se perdieran el sepelio. El trato fue tan frío y despectivo que quedó grabado en la memoria de la familia no como un adiós, sino como un abuso.
"My niece Brenda White Cates was sent to Griffin Roughton funeral home and all I can say is if you are not wealthy Do not take your loved one here, my niece's family was treated not only completely without respect but were met with disdain and indifference to their pain and grief. They would not even put the tent at the cemetery by the graveside but so far away many of the elderly people couldn't walk there." — Charles Harrison, sobre Griffin-Roughton Funeral Home
Si está en Corsicana, pregunte por escrito cómo posicionarán el lugar del servicio en el cementerio. Pregunte si permiten procesiones. Y si una funeraria le trata como si su capacidad de pago determinara su dignidad, busque otro lugar.