Barbara Cantu y su esposo manejaron tres horas y media para estar con su hijo en sus últimos momentos. Esa urgencia, ese viaje, esa esperanza de estar juntos es lo que define la prioridad de los padres. En Cleveland TX, lo que encontraron en una funeral home fue la negación de ese derecho.
Cinco minutos. Solo cinco minutos con su hijo en la sala privada. Luego bajaron a la sala de espera. Pero apenas un minuto después, aparecieron dos policías. La esposa de su hijo había indicado al personal que ella debería verlo primero, con exclusividad. Y la funeral home, en lugar de mediar con humanidad, llamó a la policía.
"My husband and I drove three and a half hours to see our son one last time. The owner called the cops on us because we went in to see our son before my son's wife. We were in with him for maybe five minutes then we went to the lobby to sit down. About one minute later two cops came in and over to us. Evidently she had given the funeral home orders that she was to see him first." — Barbara Cantu, sobre Neal Funeral Home & Monument
No había disturbio. No había amenaza. Los padres de alguien que acaba de morir fueron tratados como un problema legal en el peor día de sus vidas. Esto subraya algo crítico: en familia, habrá tensiones después de una muerte. Una funeral home ética media con sensibilidad, no recurre a autoridades. Si consideras una funeraria en Cleveland, pregunta: ¿cómo manejan conflictos familiares?, ¿protegen el acceso de padres inmediatos?, ¿cuál es su protocolo cuando hay desacuerdos sobre prioridades?