A los 21 años y enfrentando la pérdida de tu segundo hijo, el miedo a no poder pagarlo es real y paralizante. Jessica Castillo se encontró en esa situación: joven, sin muchos recursos, y con la necesidad urgente de darle un sepelio digno a su bebé de tres meses. Lo que diferencia esa experiencia es encontrar una funeraria que no solo negocie el costo, sino que genuinamente trabaje contigo para que sea posible.
«Me encantó lo amable que fue Homer. Fue muy útil al elegir la parcela para mi bebé de tres meses. Se aseguró de que entendiera todo sobre los trámites e incluso le dio a mi hijo una funda protectora para su ataúd, por lo que estoy muy agradecida. Solo tengo 21 años y este era mi segundo hijo, así que no tenía mucho dinero y tenía tanto miedo de no poder enterrar a mi bebé. Pero Homer trabajó conmigo lo mejor que pudo y no podría estar más agradecida por toda su ayuda.» — Jessica Castillo, sobre Memory Gardens Funeral Home & Cemetery
Lo que importa en esta historia es que Homer no puso barreras por el dinero: escuchó la situación de Jessica, negoció opciones viables, y agregó un gesto de cuidado (la funda protectora) que mostró que la dignidad de su bebé era lo que importaba. Cuando llames a una funeraria con presupuesto limitado, sé directo: explica tu situación y pregunta qué opciones pueden flexibilizar. Así como pregunta qué servicios intangibles —como el trato atento y los pequeños detalles— están incluidos sin costo adicional. Eso es lo que hace la diferencia.